El día se hace de rogar, simplemente va transcurriendo pero en una cadencia sosa y aburrida. El día congenia con su aspecto, está nublado y con cierto aire de tristeza contenida, y hasta quizá sería el día propicio para inagurar mi estufa de leña. Desde hace días busco la disculpa perfecta o imperfecta para encenderla, ¡me muero de ganas!, pero claro, me pongo en plan útil y pienso que a los 3 minutos estaré sudando como un pollo dando vueltas en un asador. Aún no hace el frío suficiente para encender mi máquina preferida y por eso estoy mirando impaciente las posibles bajadas de temperaturas. Aquí el verdadero Invierno empieza en Enero y sigue en Febrero y dependiendo del año puede coger parte de Diciembre y del mes de Marzo.
Ayer fuí a por la leña y la tengo metida en lindos saquitos todo coquetos y a la espera de que se decrete la salida oficial del tiempo frío y húmedo. Me muero por tener ese calor ¿humano? conmigo, bueno creo que el calor de la leña, es lo más parecido al calor humano e incluso a veces pienso que lo supera: la leña no habla, sólo cruje y echa chispas, la leña no incordia con sus gestos y aspavientos, la leña no come, ni caga, la leña no duerme ocupando más de la mitad de la cama y no te cambia de peli cuando tú estás todo entusiasmado con otra peli. Lo inerte tiene sus buenas ventajas y lo vivo a veces, está muy vivo y ocupa demasiado terreno en tu espacio vital.
Siempre hay que ver las cosas desde todos los ángulos y vivir con cosas muertas tiene sus ventajas y lo digo, porque estoy hasta los cojones de oír lo bonito que es el amor humano y lo siento y lo digo con el corazón en la mano: yo en estos momentos, prefiero lo inerte y como mucho, podría tener un amor extraterrestre. Los humanos como que me aburren con sus cuentos cotidianos, con sus comidas de coco y con sus necesidades de cariño, en cambio, los extraterrestres sólo follan y hoy follo contigo y mañana con el otro y nada de lazos amorosos y demás milongas y nada de besos grimosos y tirando a babosos, nada de caricias empalagosas, nada de raídos versos y mala prosa. A los extraterrestres les encantan las camas redondas y el follar a destajo, pero a los extraterrestres les pasa como a mi estufa, que ellos aparecen cuando les sale de esa cosa que tienen entre las piernas.

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