LO NUESTRO

 


Lo nuestro...

lo nuestro no figura en ningún libro de novela histórica,

ni ha sido el prólogo de nada,

ni siquiera por las noches

 se oye su respiración agónica

y porque a pesar de lo que un día creímos,

la criatura había nacido muerta

y mutilada,

le faltaban brazos,

le faltaban piernas,

orinaba sangre,

escupía veneno,

anoxia cerebral

y colapso de ideas...


Lo nuestro fue bonito mientras duró,

sólo  que el mientras duró

duró lo que un helado al sol.

MI ABUELO NUNCA SALIÓ DE SU PUEBLO (Begoña Abad)






Mi abuelo no salió de su pueblo.
El pueblo tenía cuatro casas,
cuatro calles, cuatro caminos,
cuatro vecinos, cuatro perros.
No había en él ni obispos, ni ministros,
ni putas, ni altos cargos,
no había empresas, ni banca, ni iglesia había.
En realidad no salió nunca de su molino.
Ya es casualidad que por aquel lugar,
remoto y olvidado,
acertara a pasar la vida.
Mi abuelo hablaba poco, pero sabía mucho,
todo lo aprendió mirando la muela
que, implacable, con el mismo eterno movimiento,
machacaba siempre el grano, hasta hacerlo polvo.


Begoña Abad

SI YO NACIERA DE NUEVO




Si yo naciera de nuevo,

no sería el mismo.

Sería un ser parecido pero no igual.

Me llamaría igualmente Bruno,

me gusta ese nombre.

No sería médico,

pues hay tantos otros oficios bonitos

que por ejemplo, sería ingeniero

o filósofo o farero en un faro del fin del mundo.

Nada más nacer, 

empezaría a escribir poemas y versos

y no los 56 años.

(sólo llevo 8 años escribiendo)

Cuanto tiempo perdido,

cuantos años por la cuneta

y todo para concluir

que escribir es mi mejor obra.

ACEPTO ESTE DESTINO (Jacob Iglesias)

 



ACEPTO ESTE DESTINO

 

Estoy aprendiendo
a habitar estos días previsibles
en los que siempre me levanto a las 7:30
y desayuno siempre un tazón de leche
con galletas. Estos días ni tristes
ni alegres
de los que uno no espera gran cosa.
Ya es bastante
si el día amanece soleado,
y sigo respirando otras veinticuatro horas,
y no sufro ni provoco sufrimiento a otros,
y tengo una compañera
a quien agarrar de la mano,
y algunos poemas que llevarme al alma
antes de preparar el despertador
para que suene a las 7:30
y apagar la luz.

 Jacob Iglesias

DOS POEMAS DE Friederike Mayröcker


















Inventario de un lapso de vida

en mi mochila
un tronquito de tomillo
dos monedas
un lápiz romo
anotaciones arrugadas
migas de galleta
un broche verde para la ropa
la tarjeta de visita de una germanista japonesa
un peine pequeño y desdentado
las hormigas de Dalí sobre una hoja de música




Tilo cintilante

Hacia el clarísimo limón
oh arce tañendo tanto
el arpa; derraman 
guirnaldas su rojo sanguíneo
como cabello de mujer en llamas:
rastro playo de la
luz vagando
en el lácteo mediodía

Friederike Mayröcker (Viena, 1924)

QUERIDA VEJEZ, DOS PUNTOS




Querida vejez, dos puntos:

Me he pasado más de media vida suspirando por ti,

porque contigo me veía feliz 

y plácidamente sentado en un banco del pueblo,

mirando la vida pasar

y con el mar al fondo

(en todos mis fondos siempre está y estará el mar),

sentado, 

tranquilo, 

sosegado,

un poco amodorrado después de comer,

intranquilo e incómodo

por el ruido de algunas motos,

y jurándome que un día de esos,

tendría que quemar una

y para acabar celebrándolo en la plaza del pueblo.


En fin, querida vejez,

te tenía en un pedestal

y ahora que te tengo a las puertas

me estoy dando cuenta

de que no todo es tan perfecto,

que el banco del pueblo luce podrido,

que el ruido de las motos es bestial

y que yo no me encuentro

 con esas fuerzas necesarias

como para ponerme a quemar motos.


Lo único que soy capaz de quemar a éstas alturas de mi vida,

es otro trozo de leña en la chimenea y poco más...

3 POEMAS DE TODOS LOS FEBREROS CADA DIECIOCHO (Fer Gutiérrez)


 

Lo peor no fue estar allí de pie

mientras la herida daba lugar

a una ceremonia de irreconocible textura

 

lo peor llegó después

 

quedarse solo frente el espejo

cuando la luz ya no era suficiente

 

 

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18.

 

Muero todos los febreros

cada dieciocho

 

al despertar

 

de cada muerte

he aprendido a hacer un silencio en la piel

a dejar escapar un pedazo de mí

sin preguntar

 

y he llorado

sí

 

de cada muerte

he llorado el tiempo

que tarda una flor en marchitar

 

una flor

o todo un jardín

 

 

a Carmen Framit Ayud

 

 

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42.

 

El poema como único escenario

 

vértigo

luciérnagas

pulso

tú

 

todo puede suceder

afuera es ningún lugar

 

 

 

Fer Gutiérrez

Todos los febreros cada dieciocho

OLVIDOS IMPERDONABLES



Hay olvidos imperdonables

y yo soy uno de ellos.


Es verdad,

que más adelante y en otro momento,

los recuerdos vuelven a mi

y que por un pequeño y extraño detalle...

me doy cuenta que esos recuerdos

eran míos,

que yo soy el protagonista

y el hilo conductor de esa película...


Pero ya es tarde para rectificar

y volver atrás

y entonces asumo,

que ese momento era mío

y que ahora dejó de ser mío.


Sería del otro Bruno

del que estuvo antes de mi, pienso

o mejor dicho

de uno de los otros Brunos

que sólo tienen en común

que han compartido mi cuerpo

pero no mi alma...

claro que esto lo pienso

cuando me acuerdo,

mientras yo sigo envuelto en varias capas

de olvidos imperdonables

que a veces, me hacen daño.

Salvados - La casa del presidente uruguayo José Mujica, un rancho alejad...

Hernán Casciari - "Todo es un ensayo, nadie te está mirando"

DE LADO...



De lado...de lado...

a veces tengo que andar de lado,

silbando y disimulando como mejor puedo,

pareciendo ser lo que no soy

ni lo que nunca voy a ser,

colándome por cualquier fisura que se abra,

abriendo ventanas,

sacudiendo puertas,

moviendo tierra sin levantar polvareda,

borrando la huella de mis perdidos pasos,

certificando que yo he nacido cara

y que si hace falta, hasta me la parto,

y sé que a veces, he vivido de lado,

que ahora mismo estoy de perfil

y que mi futuro será...

será... dejar de andar de lado

y hasta a la muerte mirarla de frente.

LORENA LARRAÑAGA

  Nadie recuerda el instante en que comenzó a existir, ni qué oscuridad precedió a la primera conciencia. La vida sucede sin pedir permiso, ...