HOJAS ( Mario Benedetti)
QUIMERAS...
EN LA OTRA ORILLA
Isabel Allende, La suma de los días
“Dicen los budistas que la vida es un río, que navegamos en una balsa hacia el destino final. El río tiene su corriente, velocidad, escollos, remolinos y otros obstáculos que no podemos controlar, pero contamos con un remo para dirigir la embarcación sobre el agua. De nuestra destreza depende la calidad del viaje, pero el curso no puede cambiarse, porque el río desemboca en la muerte. A veces no hay más remedio que abandonarse a la corriente.”
CAFÉ SOLO (Manuel Vicent)
UBERTO STABILE
Tarde de invierno.
Tarde de invierno.
Tarde de frío y sobrecogimiento.
Tarde del mes de diciembre.
Tarde de chimenea y de echar más leña al fuego.
Tarde de domingo
aburrida, para algunos
y muy sentida, para otros.
Tarde, en fin,
donde la noche acecha antes de hora
y los cuatro que quedan en la calle
van de un tugurio a otro
y siempre en busca de su última copa.
El mundo no se creó un domingo
en una tarde de domingo
se inventó el aburrimiento.
Joan Manuel Serrat leyendo a Whitman (Este poema marcó mi vida)
En 1974, Joan Manuel Serrat recitó los versos de "Una hoja de hierba", de Walt Whitman, mientras su banda interpretaba los acordes de “Campesina“.
No hay nada que me traspase.
No hay nada que me traspase.
Hubo un tiempo, en que sí
hubo un tiempo donde las balas eran de sentimientos
y donde el centeno era mecido por el viento.
Eran tiempos de abundancia,
había amor a la puerta de mi casa,
salía a la calle enamorado de todo,
una simple caricia provocaba dentro de mí, un terremoto
y un beso, un ciclón emocional,
yo era tan sensible
que el aire que inspiraba era puro
pero el que exhalaba
aún era más puro.
Yo me recuerdo así:
enamorado de todo lo que latía,
apasionado como un volcán
sensible a flor de piel,
iluminado en medio de la oscuridad que me rodeaba,
siendo faro,
siendo estrella,
siendo arena de una playa.
Si tiras demasiado de mí
Si tiras demasiado de mí
te encontrarás con mis limitaciones:
no soy tan grande como quisiera.
Hablo demasiado y digo muy poco.
Que he luchado, sí,
pero que algunas veces, me he rendido sin condiciones.
Me he vendido en algunas situaciones,
que en otras, he traicionado,
pero tampoco he matado a nadie
ni siquiera he torturado a mi peor enemigo.
Si tiras demasiado de mí
verás que mis huesos son porosos,
que mi lengua es de trapo
que mi corazón es un músculo que palpita
y que mi alma resplandece con la bruma de la mañana.
Si tiras demasiado de mí
te encontrarás con mis limitaciones:
no soy tan grande como quisiera.
Hablo demasiado y digo muy poco.
Que he luchado, sí,
pero que algunas veces, me he rendido sin condiciones.
Me he vendido a veces,
que en otras, he traicionado,
pero tampoco he matado a nadie
ni he torturado a mi peor enemigo.
Si tiras demasiado de mí
verás que mis huesos son porosos,
que mi lengua es de trapo
que mi corazón es un músculo que palpita
y que mi alma resplandece con la bruma de la mañana.
A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"
"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...










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