SERÁS FELIZ...

 Serás feliz, me dijo la vida y voy yo y me lo creí. Pero tampoco puedo quejarme e irme sin más al lado contrario de la película y ponerme en plan plañidero y porque al final he sido feliz de esa manera. De esa manera de que si te preguntan unos, diré que no lo fuí tanto y si te preguntan otros, diré que fuí feliz toda la vida y porque la respuesta a la misma pregunta siempre depende de donde viene y si viene de un puto envidioso de la felicidad ajena, pues he sido el tío más feliz del mundo y esto sólo haría por joderlo (no soporto a los envidiosos), pero para los demás humanos que ejercemos de seres humanosy sin muchas más pretensiones, he sido feliz con interrogantes, con puntos suspensivos...y porque ya veremos como acaba mi historia o soy feliz de esa manera tan difícil de explicar...y es que lo que me pasa a mí, que no sé el porqué pero la felicidad siempre me resultó ser inexplicable. Lo dicho, feliz dependiendo del viento que sople y punto.

ÁLEX LÓPEZ

De Fukushima a Urda va una sola palabra: Hansei.
En mi primer trabajo serio trabajé como responsable en una factoría de automóviles poniendo en marcha uno de los primeros JIT puros en España.
En mi equipo casi todos eran japoneses mientras duró la implantación del sistema, y recuerdo que tras un inicio desastroso motivado por las diferencias entre el rigor procedimental de la cultura japonesa y la nuestra, paramos la cadena de producción provocando pérdidas significativas a la compañía.
Aquella mañana recibí un correo con el asunto: hansei-kai.
Al preguntar por el significado de la palabra me indicaron que no tenía una traducción literal al español y que significaba autocrítica y autorreflexión hacia atrás en una especie de ¿Qué podría haber hecho yo para que no hubiera ocurrido?
La verdad es que fui a aquella reunión sin tener ni idea de su contenido y tras sentar al equipo en sillas formando un rondo, Niwa, el jefe, se colocó justo en el centro y empezó uno a uno a preguntarnos qué habíamos podido hacer a título individual para que la planta no hubiera parado.
Recuerdo que me quedé mirando al resto del equipo y me dije… a ver, la culpa es de este tipo de ahí que la ha cagado con la planificación de la cadena de pintura y hemos parado por desabastecimiento de piezas pintadas en un color concreto.
Uno a uno todo el mundo fue diciendo qué podría haber mejorado como parte del proceso pero nadie citó a aquel tipo.
En el informe se recogieron todas las ideas y de aquella reunión surgieron las bases para asentar un protocolo mucho más robusto. Por supuesto el nombre del verdadero responsable no se mencionó ni sancionó.
Si hubiera ocurrido lo mismo en un equipo formado por españoles probablemente el culpable habría tratado de colgarle el marrón a otro y todos le hubieran señalado de alguna forma. Creo que eso tiene algo que ver con la estigmatización que existe en occidente con la culpa, como se expía y lo que significa debido a nuestra tradición religiosa
Cuando ocurrió el terremoto en Japón en 2011, una de las estructuras más afectadas fue la central nuclear 1 y 2 de Fukushima.
Pese a deberse a un desastre natural (como los incendios en España este verano) se llegó a la conclusión de que se podría haber evitado por una serie de factores:
1. Subestimación de la fuerza del terremoto y el tsunami posterior.
2. Pésimo diseño y ubicación de los sistemas de emergencia.
3. Falta de preparación para un "apagón total" prolongado.
4. Vulnerabilidad en el diseño del reactor.
5. Fallos de regulación y complacencia por una mala praxis en la cultura de la seguridad.
El país se sumió en una depresión terrible, el peor golpe a la nación desde la Segunda Guerra Mundial, pero todo Japón en conjunto realizó un Hansei global.
Nadie señaló a nadie, nadie pidió la cabeza de nadie, nadie insultó o faltó al respeto y todo el país realizó un ejercicio de autorreflexión y autocrítica conjunto para salir reforzados de aquella crisis y, a día de hoy, sus sistemas de detección y prevención de tsunamis son los mejores del mundo.
Imagino que llegados a este punto entenderéis el sentido de la publicación.
Ayer me habría gustado levantarme en un país en el que toda la oposición se hubiera puesto a disposición del Gobierno. Me hubiera gustado ver las noticias con todas las fuerzas del país remando en una sola dirección.
Me habría gustado escuchar a Feijóo diciendo que quizás también durante su mandato no dotaron con suficiencia los fondos para el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria. Escuchar a mi Presidente y al ministro reconocer que quizá deberían haberse centrado en crecer de forma más moderada en cuanto a kilómetros de vía y balancear mejor el presupuesto que, siendo mayor, no se destinó suficientemente al mantenimiento. Y me habría gustado escucharles emplazándose a firmar un plan nacional de infraestructuras y analizar el por qué una inversión aprobada y dotada para cambiar el principal elemento de seguridad como es el sistema inteligente de frenado automático se ha demorado hasta el último plazo posible de su aplicación.
Creo que nos hace falta a todos replantearnos algunas cosas. Para empezar qué país queremos ser y cómo vamos a lograrlo. Porque está claro que no podemos seguir así ni un minuto más.
Nuestros políticos deberían realizar un Hansei Kai y preguntarse qué podrían haber hecho para que este accidente no ocurriera. Desde el primer miembro del ejecutivo hasta el último de la oposición. Esa es la única manera de poner las bases para que no vuelva a ocurrir algo así y salir reforzados de esta crisis. Es el mejor homenaje que podemos hacer a las víctimas y a sus familias.
Hansei. Podemos hacerlo mucho mejor como país, como comunidad e individualmente. Yo el primero.

MARUJA TORRES

De modo que me declaro apátrida y me exilio hacia adentro, allá donde no pueda alcanzarme la lobotomía colectiva de los pueblos que siguen comprando burras y vendiendo coces.

Feliz, dulcemente apátrida hasta disolverme en la nada.
Dadme pan con aceite. Aceitunas, vino y miel. No preguntaré origen.

Y EMPIEZO A TENER MIS DUDAS...

 Si el agua no quiere

no podrás pasar tu dedo a través de ella,

porque si realmente no quiere

antes se pondrá a temblar o a burbujear

avisándote de que vas a dejar la piel en el intento

prefiere, antes de que la toques

hacer una pira con su cuerpo o autoinmolar su cuerpo de

 agua

y así entrar en ebullición constante.

También hay personas que prefieren hacerlo así

y empiezo a tener mis dudas

si yo no seré uno de ellos.

A éstas alturas no quiere que nadie me toque

y ¿qué nadie me vea?...ya es otra cosa

y salvo que sea un obstáculo para alguien

nadie se va a fijar en mí físicamente hablando

(ahota somos transparentes y traslúcidos)

total ese es un viejo decrépito al que le quedan dos telediarios,

dirán algunos con todo su desprecio.

Hasta ese mismo momento

eras un adorno demasiado viejo

al que se le decía apártate viejo, que sólo estorbas

y hay otros que dirán...

debe estar esperando a alguien

a su hijo, a su cuidadora o a su nieto

o a su querida señora o compañera de fatigas

que será otra vieja como él

y un viejo cuela y no molesta demasiado,

¿pero dos?

ya molestan y estorban demasiado

porque los dos unen fuerzas

y se hacen más fuertes y poderosos

y si uno de ellos flojea está el otro

que le ayuda y le apoya

y le insufla un soplo de vida

y no hay nada más grande

que un viejo emponderado

y en ese mismo momento deja de ser un esqueleto inerte

y pasa a ser un alma al que no le importa la muerte

y entonces todo a su alrededor se convierte en polvo de ángel

que lo esnifa, que se lo come, que lo respira, que lo devora

y cada vieja célula de su desgastado cuerpo

se renueva de energía vital y física

y ahora vendría una advertencia:

que esos algunos que te consideran casi muerto

no se acerquen demasiado

y porque en la pequeña distancia

éste tipo de viejos se hacen demasiados peligrosos.

Yo, por ejemplo

tengo un gancho al hígado

que ya quisieran algunos.




KARMELO C. IRIBARREN. "La lluvia en el cristal"


 

HAY ENCUENTROS QUE PARECEN VENIR DE OTRAS VIDAS. José Micard Teixeira

Hay personas que entran en nuestra vida y provocan una sensación difícil de explicar. No es exactamente sorpresa, ni fascinación, ni siquiera esa atracción que tantas veces confundimos con el amor. Es algo más profundo, como si una parte de nosotros reconociera en esa presencia algo que la razón no consigue identificar. Cuando me ocurre, me pregunto si realmente estamos conociendo a alguien o si, de alguna manera, estamos volviendo a encontrarnos. Me gusta pensar que algunos vínculos no comienzan en el instante en que dos personas se cruzan. Tal vez traigan consigo una historia que desconocemos, una familiaridad que no pasa por la memoria consciente, pero que se manifiesta en la manera en que nos miramos, en la facilidad con la que nos mostramos tal como somos o en esa extraña sensación de poder ser quienes somos sin necesidad de explicarnos. No sé si son encuentros de otras vidas, como creo que es posible, o si la profundidad de nuestra sensibilidad nos permite reconocer en el otro algo que nunca hemos sabido nombrar. Sin embargo, sé que existen personas ante las cuales el tiempo parece perder importancia y la intimidad surge sin seguir los caminos habituales del acercamiento. Pero hay algo que considero esencial: no todos los encuentros que nos parecen predestinados están destinados a permanecer. Algunos llegan para despertarnos, otros para enfrentarnos a aquello que todavía necesitamos comprender y otros, simplemente, para devolvernos una parte de nosotros mismos que creíamos perdida. La intensidad de un vínculo no garantiza su duración, del mismo modo que la brevedad de un encuentro no disminuye su profundidad. Uno de los mayores misterios de las relaciones humanas consiste en no saber por qué ciertas personas nos llegan tan profundamente, mientras que otras, a pesar de toda su cercanía, nunca consiguen llegar verdaderamente hasta nosotros. Si existen encuentros que atraviesan vidas, quizá no sea para que repitamos las mismas historias, sino para que reconozcamos, a través de alguien, aquello que nuestra alma todavía intenta comprender. Porque hay presencias que no conseguimos explicar mediante la lógica del encuentro, pero que el corazón reconoce como si la despedida nunca hubiera sido definitiva.
— José Micard Teixeira
Hay almas que se reconocen antes de que la memoria consiga explicar por qué.

Iane Ananda



"Vivimos tan acostumbrados al ruído
que cualquier momento de silencio
nos parece tiempo perdido.
Por eso llenamos cada pausa.
Miramos el móvil mientras desayunamos.
Respondemos mensajes
mientras caminamos.
Ponemos música
para no escuchar nuestros pensamientos.
Y cuando por fin no hay nada que hacer…
sentimos incomodidad.
Como si descansar fuese
una pérdida de tiempo.
Como si parar fuese
quedarse atrás.
Pero quizá el problema no es
que nos falten horas.
Quizá hace demasiado tiempo
que no estamos realmente presentes
en ninguna de ellas.
A veces,
mirar la lluvia unos minutos
es la única forma
de volver a escucharte."

CUANDO EL ALMA DESCUBRE LA INTENSIDAD DE VIVIR. José Micard Teixeira

A los 18 años, empecé a comprender que la vida no estaba hecha únicamente para atravesarla, sino para sentirla en toda su intensidad. Había en mí una inquietud que me empujaba más allá de lo conocido, como si mi alma presintiera que existir era mucho más que respirar, crecer y dejar pasar los días. Todavía no sabía que la vida también me enseñaría a través de las pérdidas, los encuentros y los cambios, pero ya sentía que no quería pasar por ella sin dejarme conmover profundamente por todo lo que me sucediera.
La espiritualidad comienza precisamente cuando dejamos de querer simplemente vivir y empezamos a sentir que nuestra alma ha venido a experimentar la vida.

NO PONDRÁS NOMBRE AL FUEGO. Chantal Maillard

No medirás la llama
con palabras dictadas por la tribu,
no pondrás nombre al fuego,
no medirás su alcance.
Todas las llamas son el mismo fuego.
Mi cuerpo es una antorcha que alumbra los espantos
que la razón construye en sus tinieblas.
Hay que bajar al cuerpo, muy adentro,
tocar el centro ardiente, abrirlo y propagar
el gozo de la lava.
No importa en qué caderas,
en qué pecho resbale,
no importa la estatura, el sexo o la materia
pues todos caminamos sobre la misma pira.
No medirás la llama con palabras que encubren
los viejos sentimientos de los hombres.

Manglesh Dabral

En estos días, olvido cosas todo el tiempo, las pierdo
pierdo mi pluma, no encuentro mis lentes,
hace un segundo, en algún sitio, vi el color azul,
ahora no sé a dónde se ha ido.
Olvido responder cartas, pagar mis deudas,
darles a mis amigos un hola y un adiós,
lamentando que mis manos sigan llenas de trabajo
que poco tiene que ver conmigo.
A veces, habiendo olvidado algo,
no puedo recordar siquiera olvidarlo.
Mamá solía decirme que fuera a los lugares
donde me había quitado, había visto o guardado esas cosas
por última vez.
Así las encontraba normalmente, emocionado.
Mamá solía decir que estas cosas, dondequiera que estén,
crean un lugar propio y no lo sueltan fácilmente.
Ahora Mamá ya no está conmigo,
sólo queda su lugar.
Las cosas se pierden pero sus lugares permanecen,
se mueven con nosotros toda nuestra vida.
Nosotros nos vamos a otra parte, abandonando nuestras casas, a nuestra gente,
el agua, los árboles,
como una piedra que tenía, que el agua arrastró de una montaña;
esa montaña aún ha de conservar un mínimo lugar.
Mientras tanto, mi ciudad fue sumergida por una presa enorme.
Han creado en su lugar otra ciudad
pero yo dije: ésta no es, mi ciudad es ahora un sentimiento vacío.
Las cosas suceden y luego pasan
pero donde pasaron, esos lugares se acumulan,
esos lugares van conmigo,
recordándome todo lo que he olvidado
y todo lo que he perdido.

IRENE VALLEJO


"La palabra 'humano' proviene del latín humus –tierra–, raíz de 'humildad'. Sin embargo, siempre negamos nuestro territorio y deshumanizamos precisamente a los más humildes".


 

LA LUNA...

No existe nada ni nadie más allá del espacio tiempo, no sé lo que tengo que hacer fuera de hora o fuera de sitio y además, sin control ning...