RARO ES OÍR SIN VER

Raro es oír sin ver

y sentir sin querer

y amar sin sentir

y dar y no ofrecer,

y estar y no dar,

y buscar sin curiosidad,

y soñar sin volar

y querer sin tener,

y tocar sin ansiedad,

y latir cada vez más,

y rozar sin erizar,

y moverse sin andar,

y sentir porque tienes que sentir,

y el dejarse llevar,

y quedarse colgado y suspendido de un hilo,

y un perro que ladra,

y mientras...

 una manda de hienas te remata.

YO SOY DE AGUA SALADA

Yo soy de agua salada,

soy más pez espada que piraña,

soy más de la sal de la tierra y de sus entrañas, 

que de la piel etérea que envuelve la tierra,

soy más dermis que epidermis,

soy más víscera sólida que órgano hueco,

son más contenido que continente perdido,

soy mi propio tesoro escondido,

me busco y no me encuentro,

te beso y me desnudo,

me desnudo y te acaricio por dentro,

soy la capa más íntima de tu conocimiento,

soy una idea no germinada,

precoz y dependiente,

anónima y prudente,

entusiasta e influyente,

amable y tiempo dependiente,

yo soy el germen que da una idea,

soy su esencia, soy su núcleo...

y soy su determinación genética.

LA NO VIOLENCIA

                      Los nervios no son mi principal virtud. Hablo de los nervios descontrolados fuera de sí y porque de vez en cuando me entra el "yuyu" y simplemente, aparezco montado del revés. En realidad hace ya tiempo que no entro en ese estado tan anárquico y en donde todo se muestra disparatado o agudizado o extremado y donde tu orden natural de valorar las cosas no te sirve para nada. Digamos, que tu sistema normal de funcionamiento se ha ido de vacaciones y te las tienes que apañar dentro de un sistema completamente nuevo que a su vez, está sumamente radicalizado. Como médico diría, en estados patológicos de éste tipo... primero, habría que buscar la causa o causas y segundo, habría que establecer el diagnóstico y su posible tratamiento. Y dicho esto, me quedaría tan tranquilo y creo que a continuación, hasta me dormiría una placentera siesta. La ciencia espesa pesa y entre otras cosas hace que tus Párpados bajen y bueno y que contaros si en la tele retransmiten la Vuelta ciclista...pues que la siesta tendría el peligro de convertirse en un pedazo de siestón de 7 quilates. Ahora bien, que haga mucho tiempo que no entre en ese estado de descontrol, no quiere decir que no pueda volver a entrar. No sé, cualquier día de estos me pondré de nuevo en estado de ebullición.

                   No sé quién decía que siempre hay prolegómenos o signos de alarma o signos de aviso, pero sinceramente yo no doy con ellos. Porque lo mío es repentino y es como un vómito indomable de mala ostia un tanto asqueroso y muy visceral. Algunos hablan de furia y claro eso me recuerda la famosa furia hispana, que es una forma cualquiera de decir que somos sumamente peligrosos cuando nos revolvemos como cerdos en el suelo. O como escorpiones o como serpientes que se retuercen sobre si mismas y como paso previo a su ataque mortífero. Bueno, algo de violencia y agresión hay que ponerle al cuento nuestro y porque si vivimos dentro de una sociedad violenta y agresiva, digo yo (trato de ponerme en su piel de víbora) que a la raza hispana hay que añadirle ese condimento tan estúpido y tan de mear fuera de tiesto. Creo, que están pasando los tiempos de hombres violentos y héroes de película que sólo matan, agreden y que además, derriten a las chicas. Se trata de hacer otro tipo de hombre y ¿porque no? se puede empezar por dejar de lado tanta agresividad y tanto ataque desquiciado y frenopático.

                   Pero yo soy de los que piensa que con la violencia tolerancia cero. Ni ataques de ira iracunda, ni gritos despavoridos, ni insultos, ni faltadas, ni verbos agresivos, ni amenazas físicas, ni gestos obscenos o como decía el imbécil de Albert Boadella sobre su compadre el Plácido Domingo: "las manos de un macho no están para estar quietas". Y de eso se trata y se trata de empezar a deslizarse por ese tobogán de la no violencia. Y claro, que nadie me pida hasta donde llega, porque de momento es sólo una vía por donde se puede avanzar. Ahora bien, también aviso que no voy a comerle la boca a mi enemigo y porque una cosa es la no violencia y otra cosa muy distinta es el estupidez humana. Quiero decir, que yo no quiero guerra y esto lo digo siendo totalmente consciente y en plenas facultades mentales, pero si me obligan a meterme en ella, estaré en la primera trinchera...

DICEN QUE DICEN

Dicen que dicen, 

que dicen y dicen...

y dicen que tras la puerta

hay otra realidad

y que detrás de mi

hay otro ser,

que lleva mi cuerpo

pero no mi alma,

que se reí de mi ante mi,

que se carcajea en mi cara,

que habla de mi en susurros

y como si fueran secretos de amor y odio,

un día, sonríe mientras me mira

y otro día, sus ojos se llenan de odio

mientras su pulgar apunta al suelo,

y hay días en que ni me mira,

su desprecio se hace evidente,

y que otro remedio me queda

que el intentar perderme entre la gente,

mientras mi otro ser poco a poco,

 se vuelve transparente.

DOMINGO

Domingo 8 de septiembre. Domingo como toca, fiestas en el pueblo de al lado, en consecuencia éste pueblo (el de aquí, el mío) se ha quedado casi vacío del todo. Las campanas de la iglesia sonando todas locas y debe ser porque muy poca gente acude a su reclamo de trompeta. La gente habla bajito y no sé porqué. Hace calor pero ya no es la bestialidad del calor de agosto. Acabo de volver de desayunar y todo lo encuentro como demasiado quieto. Hay momentos así, momentos en donde todo va a cámara lenta y es cuando te preguntas ¿en qué dimensión estoy viviendo?. Pero bueno, viene por la calle un capullo en moto y a toda ostia y con el tubo de escape que más bien parece que lleva incorporado el Órgano de la iglesia y te destroza toda esa especie de paz interior, que tanto nos gusta. Y vuelta a empezar de nuevo y venga a recomponer el anterior decorado, la botella de agua estaba en ésta esquina, el móvil estaba en modo silencioso en medio de la mesa, la tele estaba apagada, la ventana sigue abierta y por ella penetran escasos sonidos, algunos imperceptibles y otros en cambio, ruidosos a más no poder. Y es que otra moto con tubo de escape a todo volumen, acaba de pasar. Y ya lo voy a dejar y voy a pasar al plan B de mi película. Y a partir de ahora me van a importar un pito los ruidos, es más ahora reclamo ruidos ensordecedores que atronen y sacudan mis viejos y patéticos sentidos.

Domingo dominguete y para cuadrar la rima y que te den por el culete. Los domingos de mi infancia, eran domingos de misa por la mañana. Y por supuesto eran los días de ponerse las mejores galas y de lucir todo lo estrenado. Me acuerdo de mi polo gris de tela fina y tacto agradable, que sólo me ponía los domingos y porque así estaba estipulado por mi madre (y lo que decía mi madre, iba directamente a misa). Domingos, misa y después venía lo mejor de todo el día, los aperitivos, que en mi tierra gallega eran más que abundantes y sabrosos. Y aquellos ricos Berberechos o aquella preciosa nécora o aquella tapa de pulpo con cachelos que era para comerse los dedos. Aparte que los mayores o sea mis padres y sus variopintas amistades, se ponían tibios de vino y bueno, hasta el más antipático se ponía graciosillo. Otros en cambio, los menos, se ponían pesados y empalagosos y porque se habían pasado de dosis o porque el vino les ayudaba a descubrir como en realidad eran. También había el puto tocón de los cojones, que te pasaba su pezuña toda pringosa por la cabeza y después, de tocarse sus asquerosos huevos.

Estaba muy claro que el Domingo estaba partido por dos partes. La mañana que era grandiosa y espléndida y la tarde era triste y casi lagrimosa. Por la mañana te desbordaba el optimismo y todo te parecía fútil y pequeño, en cambio por la tarde te caían los huevos al suelo y porque poco a poco se aproximaba la hora del lunes lunero. Mañana cole, te decías. Era como ver al Domingo desde la trastienda o entre bambolinas y viéndole el culo a los actores. Yo llevaba fatal lo de los Domingos por la tarde y no sé... y me entraban unas ganas enormes de desaparecer para siempre. Pero nunca lo conseguí del todo. En cambio y años más tarde, le encontré el gusto a la tarde del Domingo y porque me enamoré de su aire melancólico y de su inmensa paz de día de lluvia. Me gustó su enorme vacío y su quietud con ese aire a decadente de vieja canción. El Domingo por la tarde, me suena a "fado" portugués cantado por ejemplo, en una calle siempre mojada (porque tiene que llover, sino no vale) y con su aroma a piedra mojada y en mi hermoso Santiago de Compostela...pues Santiago para mí es el culmen de lo entrañable y decadente...

QUE TE ACOMPAÑE EL BESO TRISTE DE LA NOCHE...

Que te acompañe el beso triste de la noche...

mis besos ya no están tristes,

es mi poesía la que se encuentra triste

y a veces, como hoy,

quiere llorar sobre un campo de trigo,

necesita la caricia de la brisa marina,

el olor a algas y a yodo,

y tener la sensación de haber roto aguas

mi vida y mi historia son como un cuento de hadas,

la princesa me quería

y de repente,

volamos en contra dirección,

como dos camicaces sin rumbo y sin destino,

y a cabezazos contra el mismo muro

y uno reventó

y el otro siguió volando,

creo que el otro, he sido yo,

pues aquí estoy, escribiendo, 

y no me queda otra que volver al principio

que te acompañe el beso triste de la noche...

DE ENTRADA...

De entrada...yo soy amable

de salida...puedo parecer imbécil,

pero arrepentíos...acólitos de Satanás y del diablo,

¡no lo soy!

y aunque me he pasado media vida, 

queriendo tener ese título tan satánico, 

al final resulta que soy humano sin cuernos, ni rabo,

que soy un ser que come con los dedos

que beso con los labios descarnados,

 que quiero con el ansia del mismo querer

y para que al final,

me caiga rendido a los pies de la diosa impotencia,

y es que no soy tan humano

cuando puedo volar en picado

y cuando puedo sentir el como me duele la vida,

y tal y como ahora, me duele.

LOS ILUMINATI

                 Los Iluminati son tíos que van encendidos como putas bombillas, pero que a la vez y como quieren pasar desapercibidos, se camuflan de objetos sin sentido. Uno será un objeto inanimado. Otro se disfrazará de basura de plástico. Y el otro se vestirá de profesor progre con gafitas redondas y chupa de cuero de su último viaje a la India. Los Iluminati, son esos eternos coñazos que casi se lo saben todo o eso dicen, que se lo saben todo y en realidad, no saben de nada. Pero como se visten de profesores progres de insti o de uni...y todo porque tuvieron que aprobar unas putas oposiciones de mierda, pues al parecer se tienen que dedicar a hacer que parece que son y a demostrar que se deben a la enseñanza. (No todos y que quede muy claro, porque tengo muchos amigos profesores que no entran entre los Iluminati. Pero algunos si entran y como entran). Pido mis humildes disculpas y por si alguien se puede ofender y punto y pelota y hasta aquí hemos llegado con éste tono tan pastelero. Es decir, si a alguien le pica...que se rasque. Los Iluminati tienen una idea y se les enciende la única neurona que les queda en pie y sentado. A los Iluminati les encanta viajar por todo el mundo y claro, ellos no son guiris como toca, ellos van por libre y piensan que son libres como lindas mariposas que revolotean tras el cristal de las ventanas, pero en realidad son una verdadera avanzadilla de lo que después vendrá. Estuve en el Vietnam y en Laos y me fijé que los vietnamitas se entienden entre ellos y que los de Laos, fueron muy amables con nosotros y así cubren su expediente con la narración de ésta especie de hechos de medio pelo desvaídos. Después como muchas cosas, son papurruchas que ni se la creen los niños más gilipollas.

                     Pero los Iluminati si se creen sus putos cuentos y además, les encanta contárselos unos a otros y de vez en cuando te lo contarán a ti y partiendo de si tu caes en su red de araña caza moscas (en éste caso, tú  o yo somos la puta mosca). Aprovechan las noches de fin de semana de lluvia copiosa, intensa y desapacible, para invitarte a su puta casa de profesor sabelotodo. Allí te ponen una cena que tendrás que decir que está muy buena y que en realidad estará regular, pero eso sí, bien regada con abundante vino autóctono y de la puta tribu. Y tras el postre y una copa de aguardiente que te anula los sentidos, viene su momento decisivo  y de orgasmo y dejan caer en el ambiente medio alcohólico la siguiente pregunta: ¿ponemos unas fotos o diapositivas de nuestro último viaje y en donde lo pasamos tan bien?. Y tú entre el medio pedo del vino y el cebollón de la copa de aguardiente, pones cara de poker y dices, pues claro...

                    Y ahí empieza la verdadera tortura y comienza una secuencia bestial y aniquiladora de todo un pase de diapositivas. Y cada diapositiva tendrá su propia explicación y su puto comentario. Y aquí, habíamos comido. muy bien por cierto y era pescado crudo envuelto en hojas de maíz, que después ¿te acuerdas? acabaste vomitando. Y éste señor indígena tan amable, nos llevó a través de un río infestado de cocodrilos y al final de la tarde pudimos disfrutar del apareamiento de dos Gorilas que no pararon de darse por el culo. A los Iluminati los ves paseando por las calles de tu pueblo y te dices...¡joder! gente maja y enrollada. Pero cuidado, no es oro todo lo que reluce y los Iluminati brillan como una bombilla encendida, pero muy pronto se les acaba las pilas del buen rollo y entonces, pasan a formar parte del ejército oscuro que nos puede joder la vida.

¡LEALTAD!

A lo mejor el humano soy yo

y tú eres la princesa resentida que se rasga sus vestiduras,

a lo mejor yo soy un ser entrañable,

que habla de paz y concordia 

y que además, reparte bendiciones empáticas,

y tú eres la que grita 

¡LEALTAD!

y como un perra en celo cuando le echan agua bendita, 

a lo mejor te cuento un cuento

que habla de un amor perdido

y porque ya nació muerto,

(et antequam nascautur motientium)

a lo mejor escribo un libro sin mencionar tu nombre,

pondría un hueco vacío por cada recuerdo de tu cuerpo,

y como epitafio final diría

que la lealtad sea contigo

y a lo mejor soy yo, 

el que ha nacido muerto.

(et antequam nascautur motientium)

SEPTIEMBRE




                         Ahora me acuerdo de cuando el mes de Septiembre era un mes precioso de necesidad. Era cuando se daba por finiquitado el caluroso verano y el sentir como poco a poco y al lento  paso de los días de Septiembre, nos iba envolviendo la mano húmeda del dulce otoño. Volvía la adorable lluvia después de un seco y siempre agresivo verano. Eran Septiembres de vendimias y siempre me acompañará ese olor a uva fermentada de la vendimia y el intenso olor de la tierra mojada. Yo tengo un hermoso jardín lleno de olores, algunos son olores ancestrales cosechados hace mucho tiempo (infancia, niñez, pubertad), otros son más recientes en el tiempo (estudiante, adulto y pasado de rosca) y por fin, otros son actuales y a los que intento, darles forma y contenido con plantas y flores aromáticas (los aromas me inundan de recuerdos y de los más bellos momentos). Y digo, lo intento y porque no siempre consigo. Yo guardo en mi empobrecida memoria de viejo ya medio caduco, el olor a la Naftalina en forma de pequeñas bolas escondidas en los cajones de mi infancia. De vez en cuando me viene un agradable olor a Hierba Luisa que me encandila mi Pituitaria. O a Manzanilla. O a café de pota. Y en los Septiembres me penetra ese olor a tierra mojada y a uva fermentada, aparte del suave aroma de la paja humedecida en los pajares y a maíz recién cortado y a punto de ser desmigado.

                       Septiembre también es mes de grandes y profundas mareas vivas y todo el mar subía más que nunca y todo el mar bajaba hasta dejar la playa casi desnuda. Claro que ahora vivo rodeado de mar Mediterráneo y el bajar y el subir de las mareas, es mínimo y hasta a veces pienso que es, ridículo. Yo quiero morir mirando al Océano Atlántico (me gustaría) e ir poco a poco apagando mis cansados ojos al mismo tiempo que iría bajando la marea y el momento más sublime de mi muerte coincidiría con el máximo punto de bajada. Bueno también, querría sonidos naturales y que se escuchara al mar en su batir de olas y al viento, levantar arena y espuma. Y en esa cadencia casi perfecta y casi sublime, ir apagando mis velas vitales. En mi tierra gallega se prefiere morir como sea (supongo que siempre será lo mejor posible), pero que te entierren mirando al mar. Es decir, lo que realmente importa a mis paisanos, es que los entierren mirando al mar. Y yo como no creo en la vida después de la muerte, pues pido y ruego que cuando esté en mis últimos estertores, que alguien me acerque hasta mi Océano Atlántico y que allí me deje morir en paz.

                      Mi visión del mundo y de las cosas la quiero tener y retener antes de picar billete para el otro barrio. Después de muerto, me da igual que me incineren, que me entierren o que me den por el culo. Quién sabe, a lo mejor al otro lado se encuentra la felicidad ideal. Pero yo expongo mis dudas al respeto, pues yo creo que si hemos tenido momentos felices, esos son los que tenemos que retener y nuca olvidar. Y yo nunca fui más feliz en mi vida, que cuando viví en mi tierna y a veces sufrida infancia, pegado al Océano Atlántico y todas las noches escuchaba su maravilloso concierto de olas y no puedo olvidar, todas las ganas acumuladas que me entraban de ponerme a volar. Y por supuesto, que nadie se olvide de ponerme delante los colores otoñales de Septiembre: el sol tangencial dando en mi cara (color ocre con hermosas sombras oscuras otoñales). Las hojas entre verdes y marrones. El mar azul pero mucho más oscuro que en verano. La lluvia en los charcos. El suave gris del cielo. Los reflejos en la arena mojada de la playa. La luz lejana de aquél faro. El cielo pintado de estrellas fugaces. La luna de septiembre, más hermosa que nunca. Y yo de pie y apoyado en mi ventana y percibiendo cada sonido del viento.

PROHIBIDO PROHIBIR

Prohibido prohibir,

prohibido decir no cuando es si,

o no pero sí o si pero no,

prohibido hablar de lealtad

a quién solo habla desde su ombligo,

prohibido decir palabras banas y vacías, 

cuando deberían estar llenas de sentimientos,

prohibido pasar el río cuando va crecido

 porque te puede arrastrar hasta su desembocadura...

A. Muñoz Molina, "La dama y el unicornio"

"Los gatos y los unicornios son los dos animales más hermosos que haya inventado nunca la literatura. De los unicornios, tenues criatur...