REJAS
Ni el amor
ni la familia
ni la escuela
ni la iglesia
ni el estado
me dieron
ninguna libertad.
Y sin embargo,
puestos a elegir rejas,
prefiero
las
tuyas.
Batania
Ahora sí que pienso que no me va a dar tiempo
de hacer lo que nunca hice
pero que siempre supe que tenía que hacer.
Se me está haciendo demasiado tarde
para emprender semejante tarea.
Y reclamo más tiempo,
más disciplina,
más ilusión
y más ganas de comerme el mundo.
Me gusta contemplar la vida
desde el ángulo más inverso posible,
verle el culo y su almorrana,
la espalda, los omóplatos, el cóccix, el sacro,
su hueco poplíteo
y por supuesto, su tendón de aquiles.
Me gusta la vida vista del revés,
con óptica de agujero negro,
con perspectiva de cámara oscura
y observar como se acercan o se alejan
sus curvas de mujer incomprendida.
A mis años...
las curvas se difuminan
entre la bruma de la mañana
y las cataratas que cuelgan de mis ojos
y al final, ese va a ser mi espacio,
entre mis pestañas
y las telarañas que cuelgan desde mis cejas.
No hay nada más odiado
que un café descafeinado al despertar
me parece ñoño como un coño desvaído y deprimido.
No hay nada más mierda
que el engaño disparado a quemarropa.
No hay santos, ni bendiciones,
hay arrugas y piel reseca por el tiempo,
hay aire contaminado por falta de vicio
eran otros tiempos... los nuestros
(cuando había vicio y deseo)
tiempos donde aliento y viento procedían del mismo túnel del tiempo,
donde la brisa fresca corría por tu camisa azul celeste
y por donde mis dedos trazaban autopistas al cielo...
Estábamos condenados al fracaso,
y por eso afirmo que no hay peor fracaso
que el fracaso intuido por el olfato
y que por suerte o por desgracia,
aún conservo
y más cuando sopla viento del norte.
Y es que entonces, lo veo todo más claro.
Nadie recuerda el instante en que comenzó a existir, ni qué oscuridad precedió a la primera conciencia. La vida sucede sin pedir permiso, ...