PAÍS NÓMADA (Jessica Bruder)


 

 

Siempre ha habido poblaciones itinerantes, trabajadores ambulantes, vagabundos, espíritus inquietos, pero ahora, en el segundo milenio, está surgiendo un nuevo tipo de tribu nómada. Personas que jamás imaginaron que podrían llevar una vida itinerante se han lanzado a la carretera. Han renunciado a vivir en casas y apartamentos tradicionales para instalarse en lo que algunos llaman “viviendas sobre ruedas” –camionetas, autocaravanas de segunda mano, autobuses escolares, furgonetas adaptadas, remolques o simplemente viejas berlinas–, huyendo de las disyuntivas imposibles a las que debe hacer frente la antigua clase media. Tales como verse en la tesitura de tener que decidir entre:
¿Comer o un tratamiento odontológico? ¿Pagar la hipoteca o la factura de la luz? ¿Pagar los plazos del coche o comprar medicinas? ¿Pagar el alquiler o el crédito suscrito para sufragar los estudios? ¿Comprar ropa de abrigo o pagar la gasolina para desplazarse hasta el lugar de trabajo?
Mucha gente optó por lo que de entrada parecía una solución radical:
Ya que no podían subirse el sueldo, tal vez podrían suprimir el gasto más importante y renunciar a una vivienda de ladrillo para vivir sobre ruedas.

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Conocí a Linda mientras recopilaba información para un artículo sobre una subcultura en expansión en Estados Unidos formada por ciudadanos nómadas de ambos sexos que viven de manera permanente sobre ruedas. Como Linda, muchos de esos espíritus errantes intentaban escapar de las garras de una paradoja económica: la colisión entre unos alquileres en alza y unos salarios estancados, el choque de una fuerza irrefrenable contra un objeto inmóvil. Se sentían acorralados, sin salida, al ver que apenas ganaban lo suficiente para cubrir el coste del alquiler o los plazos de una hipoteca después de trabajar jornadas agotadoras en empleos sin aliciente que consumían todo su tiempo, sin ninguna perspectiva de mejora a largo plazo ni la esperanza de poder llegar a jubilarse algún día.

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Yo la escuchaba atentamente, procurando retener la mayor cantidad de información posible. Esperaba que su relato me ayudara a encontrar respuesta para algunos interrogantes que me aguijoneaban: ¿cómo se explica que una mujer de sesenta y cuatro años que ha trabajado duro acabe sin casa u otro lugar de residencia permanente y tenga que recurrir a empleos precarios con salarios bajos para sobrevivir?, ¿obligada a vivir en un bosque alpino a casi 1.500 metros de altitud, en compañía de nevadas intermitentes y tal vez algún puma, en una minúscula caravana, limpiando retretes a merced de los caprichos de una empresa que puede reducir su jornada laboral o incluso despedirla a discreción? ¿Cuáles eran las perspectivas de futuro para una persona como ella?

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Expulsadas de la clase media, esas personas intentaban encontrar la manera de sobrevivir. Una búsqueda a partir de expresiones como “vivir con un presupuesto limitado” o “vivir en un vehículo o en una furgoneta” les conducía hasta el sitio de Bob. Y en una cultura que culpa en gran parte a las víctimas de sus desventuras, él les ofrecía palabras de aliento en vez de oprobio. “Hubo un tiempo –decía a sus lectores– en que teníamos un contrato social que establecía que, si una persona cumplía las normas (estudiaba, conseguía un empleo y trabajaba duro), todo iría bien. Ya no es así. Uno puede hacerlo todo bien, cumplir exactamente con lo que espera la sociedad y, aun así, acabar arruinado, solo y sin casa”. Y sugería que instalarse en una caravana u otro tipo de vehículo era una forma de objeción de conciencia contra el sistema que les había fallado. Podían renacer para llevar una nueva vida libre y aventurera.

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Las facturas sin pagar se acumulan en las mesas de la cocina de muchos hogares de todo el país. Las luces permanecen encendidas hasta entrada la noche. Se repiten y se repasan una y otra vez los cálculos, hasta el agotamiento y, a veces, las lágrimas. Los sueldos menos el coste de los alimentos. Menos los honorarios médicos. Menos la deuda acumulada en la tarjeta de crédito. Menos el consumo de agua, gas y electricidad. Menos los plazos del crédito suscrito para pagar los estudios y los plazos del coche. Menos el gasto más importante de todos: el alquiler.

MI AUTOBIOGRAFÍA

 


Mi autobiografía...

El ayer fue grande e inmenso.

El hoy es esplendor en la hierba que va quedando.

El mañana

será que para lo que me queda en el convento

me cago dentro.

DIFUMINARSE




Tan importante es aparecer

como darse por desaparecido.

Difuminarse en el aire fresco de la mañana,

levantarse de madrugada

y decirse a si mismo

si esto sigue así

me voy a evaporar

y me haré gota en el cristal de la ventana,

mis dedos serán átomos de agua

y mi cerebro será un riachuelo 

que a cuentagotas inundará la porcelana de mis lágrimas.

EXPLOTA TODO

 


Hay un momento en que todo se rompe,

hay un momento en que todo hace ¡plaf!

y adiós... a la mediocridad del flotar y del disimular que estás fatal

y adiós... al volver atrás y por la misma senda de antes.


Hay algo que explota sin dinamita, 

sin mecha,

sin puentes tendidos al entendimiento,

sin hilos de los que tirar y para aproximar...


Explota todo y nada más,

explota y ahí no quedan prisioneros

ni muros que nos puedan cobijar.

ALGUIEN DIJO QUE PRIMERO FUERON LAS DEUDAS (Manuel Vázquez Montalbán)

 

ALGUIEN DIJO QUE PRIMERO FUERON LAS DEUDAS


Bilbao, noviembre, mañana y frio por Pablo Müller



«Cuando pague mis deudas

y entierre a mis muertos

                                          ya seré viejo

me lo dirá el frio cierre

del mar hasta mi cuello

el último poniente de un verano

la piel que pide abrigo de toalla

 

en cada deuda perdí tiempo

en cada muerte memoria de mi

 

sin nadie que me cuente

el porqué de mis sombras

quedaré a vuestra merced

                                            mis bien pagados acreedores»

Manuel Vázquez Montalbán

 

LAS GRANDES IDEAS

 


LAS GRANDES IDEAS
Día 13 de Octubre y Domingo del año 2019. Hoy me vengué de mi falta de sueño y quería dormir sobre 10 horas y en realidad dormí 13 largas horas seguidas. Desperté a las 7 y media y para llamar y decir que hoy entraba de guardia de avión de 24 horas y desde las 8 de hoy hasta las 8 de mañana y porque estoy obligado a hacerlo. Además me parece muy bien el que se nos controle, dado nuestro trabajo (soy médico), Doy la entrada con mi nombre, apellidos y con mi número de teléfono y es como dar el santo y seña para decir...estoy dispuesto. Después a los 5 minutos me llaman ellos y no para decirme que tenía un traslado de avión, sino que como se había enfermado un compañero médico en la UVI móvil, pues era para saber si yo podría tapar ese hueco.

Y ni un segundo tardé en darle la contestación pertinente: no puedo o no quiero y no puedo porque estoy escarallado y feito polvo y tengo derecho a ello. Y no quiero y porque mi vida no está basada en el 061 y ¡coño! tengo otras muchas cosas que hacer en mi puta vida de perro. Y es que con el paso del tiempo o de los años, se incrementa la necesidad de tener que descansar y porque sino lo haces no remontas el vuelo y casi sin darte cuenta, entrarás en una dinámica cansina y sin alicientes. Ahora, hay que cuidarse más que nunca y hay que mimarse tiernamente y hacer los descansos que tocan y que no tocan y dormir las horas que nos aconsejan y de vez en cuando hay que meterse una "jartá" (hartada) de horas durmiendo (es lo que se llama, terapia del sueño).

Pues en 13 horas de dormida continua e intensa, he soñado de todos los colores y en todas las situaciones que os podéis imaginar. Me he cansado de cambiar de decorado y de pasar de héroe a villano y de ser el ejemplo a seguir a ser el más arrastrado del lugar. Bueno, al final se me mezclaron tanto los sueños que el resumen es demasiado abstracto para poder ser contado. ¿Qué os voy a contar yo sobre el surrealismo de los sueños?. Todos sabemos de que va el tema problema y cuando son 13 horas seguidas pariendo sueños y a la velocidad del sonido...pues el resultado final, es un nudo demasiado complejo de sueños demasiado enmarañados y que a veces y tal como me resulta ahora, me resulta imposible de desatar, de interpretar o de desatascar.

La sensación es de masa ocupante de espacio en un cerebro comprimido entre las tapas duras del esqueleto o hueso, que a su vez envuelve nuestro precioso cerebro (el Cráneo) y según hacia donde comprima te produce un sueño o te produce otro. Y lo único que se puede hacer ante éste desorden temporal y espacial, es dejar pasar el tiempo y las horas y porque a poco ese efecto de nebulosa confusa, se irá descomprimiendo y entonces vendrá un período ventana y en donde lo claro y nítido, se hará lo dominante. Después de una espesa niebla vienen los días o momentos más brillantes y así al final se acaba demostrando la teoría que dice que después de un relajado, intenso y largo descanso tienen que venir tus momentos más alucinantes. Por tanto, las grandes ideas se preceden de largos descansos...


































































Jordi Mier Aliaga, Carmina Rodriguez Zuloaga Montesino y 5 personas más

JOSÉ MARÍA CUMBREÑO

 


«Los bolsillos de los abrigos

se comunican

con los inviernos anteriores.»


José María Cumbreño

FRASE de GLORIA FUERTES

 


«La libertad no es tener un buen amo
sino no tener ninguno.»

Gloria Fuertes

METÁFORA (Carmen Beltrán Falces)



Metáfora 2016 Festival de poesía de Navarra



 

estarás a la intemperie

que es lo que queda

lejos del poder

y sus focos

sólo ahí se es libre

y también desgraciado

(no conozco yo aún

premio sin herida)

contigo crecerán

tus cicatrices

ámalas

cuídalas

porque serán

el mapa que te explica

 

en ellas florecerá la luz

de quien te quiera

 

Carmen Beltrán Falces - Metáfora

CON LAS MANOS (Gata Cattana)

 


Mural de Álvaro Díaz García

CON LAS MANOS

No aman de igual forma
los ricos y los pobres.

Los pobres aman con las manos.
Los pobres aman en la carne y con gula,
en las peores estampas,
en condiciones famélicas y con
todo en su contra.

Los pobres aman sin bonitos decorados.
Entienden de lunes y de tedios domingueros
y de gastos imprevistos
de facturas y de angustias
que embisten
mes a mes
a quemarropa.

El amor de los pobres
no sale por la ventana
aunque el dinero entre
por la puerta,
(que nunca entra),
(aunque no haya ventanas).

Los pobres han aprendido
a amarse a oscuras por eso mismo.
Han aprendido a amarse mal alimentados
mal vestidos, malqueridos,
porque el hambre agudiza el ingenio
y en sus jardines también crecen las flores
(aunque no haya jardines).

Los pobres han aprendido a aprovechar
los vis a vis, entre jornada y jornada
de trabajo,
(aunque no haya trabajo)
y saben darse placeres nunca tasados
de valor incalculable
y han aprendido a disfrutar las circunstancias
y la sopa de sobre,
el viejo colchón y la cuesta de enero.

Y parece que su amor se yergue
indestructible a pesar de,
a pesar de las miles de plagas,
de los sueños frustrados y fracasos andantes,
de las crisis cíclicas y de hambrunas y de guerras,
más valiente que Heracles,
más Odiseo que Odiseo.

Y parece que su amor se extiende y se multiplica
al ritmo que se multiplican los pobres,
al ritmo que se multiplican los infortunios
y los desastres naturales que golpean
siempre en las casas de los pobres.

Y ese amor está a la altura de Urano,
a la altura de Urano y de Gea juntos,
y es el única arma
que tienen los pobres
para defenderse.

Por eso han aprendido a cultivar flores
y a cantar bien sus penas
y han inventado las mejores obras
y los mejores instrumentos.
Por eso entienden de arte y saben
encontrarlo donde lo haya,
aunque no lo haya,
(que siempre lo hay).

Y han aprendido a aprovechar el carisma
y la jerga,
y a escribir poemas inmortales
sobre amores complicados,
y saben de cosquillas,
y saben de boleros
y saben de desnudos
y de darlo todo,
que no es más que lo puesto,
las manos y la lengua
la forma de otear el horizonte
y los cánticos en contra del patrón.

yo solo se amar de esta manera
yo te amo como aman los pobres
y me temo
que por mucho mucho tiempo

esto seguirá siendo así

EN REALIDAD...



En realidad tengo dos hermanos,

dos hermanos de los que nunca hablo

y por estar emborronados, 

difuminados 

y tachados.


En realidad fueron mis hermanos,

ahora me quedan vestigios de su existencia

pues ahora y desde hace un tiempo, 

he pasado página,

cambié de capítulo

y hasta tiré el libro de familia


Y ahora son mis hermanos

porque llevamos los mismos apellidos,

porque tuvimos los mismos padres,

pero no queda una señal amable dentro de mi alma,

ni amable, ni cariñosa,

ni una sonrisa conmovedora,

ni siquiera queda un recuerdo que merezca la pena ser recordado.


Al final,

dirán que yo he sido el malo de la película

y lo he sido...

pero que quede igual de claro,

que ellos no ejercieron de buenos.

 Y si yo he sido el malo

ellos han sido peores.

LORENA LARRAÑAGA

  Nadie recuerda el instante en que comenzó a existir, ni qué oscuridad precedió a la primera conciencia. La vida sucede sin pedir permiso, ...