Mitchell
PERSONA A PUNTO DE CRUZAR LA CALLE
Qué nostalgia infinita nos acecha
ahora que las ventanas sólo son
rectángulos vacíos de cristal y madera
contra la densa niebla de la tarde
y el otoño ha llegado
tras esa larga enfermedad que es el verano.
Qué pobre este ahorrar para luego
sin saber para cuándo,
y que las cosas ya no sean,
sólo sirvan,
y que se cierren puertas para siempre,
y marcharme
con lo que quise haber dicho entre los labios
y cruzar la avenida
cuando cambien a verde los semáforos.
Irene Sánchez Carrón
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| Fotografía de Aino Kannisto |
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| Ilustración de Valeria Petrone |
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| Fotografía de Lukasz Wierzbowski |
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| Ilustración de Valeria Petrone |
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| Menorca en otoño |
Mi penas brotan con la primavera
en cambio, en el otoño
florecen las flores más íntimas de las cavernas y cuevas.
Dentro de ellas,
tengo un jardín hecho de ramas, hojas de olivo y rastrojos varios,
y en el medio de todo, mantengo algún cultivo de algo,
aunque en otoño apenas crece nada,
en tal caso decrece y se encoge
y todo vuelve a su nido original.
En otoño crece el musgo verde y las setas
mientras las castañas caen al suelo,
y a las hojas les da por volar
y eso hacen,
hacen surf sobre olas de aire y viento.
Otoño y no hago rima...
pero me falta muy poco,
y también iba a decir,
que en otoño me enamoré por primera vez,
pero sería una vil mentira.
Uno cosa es que esté enamorado del otoño
y otra es querer pensar
que los principales acontecimientos de mi vida
ocurrieron todos en otoño.
Y claro, tenía que volver la rima
(ya dije antes, que faltaba poco)
y en otoño me enamoré por primera vez de tu coño.
NOVENO CORO
Estamos suspendidos sobre el abismo
de azul —
En él solo hay incontables
mundos sin fin
Más numerosos incluso (¡& qué cantidad
de seres!)
Que todas las piedras partidas
Y convertidas en pedruscos
De aquel rocoso costillar
Que se extiende desde Alaska,
Nones, de las cimas Aleutianas,
Y baja por estas Altas Cascadas
Atravesando California & Ensenada,
Baja, a través del Alto Tepic, baja
Hasta Tehuantepec, baja,
El costillar, hasta Guatemala & sigue,
Por Colombia, Andes, hasta el Alto
Confín chileno & Tierra
del Fuego
Oh yoi yoi
Y da vuelta hasta Siberia —
En otras palabras, & todos los granos
de arena que componen
Una piedra, y todos los granos
de materia atómica incluidos dentro,
Más mundos que todos esos
en el vacío mar azul
En el que colgamos, cabeza abajo,
— Demasiado para ser real
Jack Kerouac
Desolation blues y otros poemas
No, no me abraces en tiempos de pandemia,
ni me pretendas dar uno o dos besos...
Dicen que se avecinan cambios en nuestras costumbres
y sin besos, abrazos y contacto
no sé como se puede seguir viviendo...
En tal caso, se pueden aplazar
y eso es lo que estamos haciendo
aplazando, aplazando y aplazando sin parar
y esperando que algún día
podamos volver a sentir calor humano
y tus dedos tocando mi piel,
y tus labios comiéndome la oreja y el cuello,
y mi pecho rozando tus pezones
y una mano mía deslizándose por tu culo
y tocando sexo
y comiendo sexo,
y atragantándote de sexo.
En cambio de hablar de dios o de los dioses,
hablemos de los hombres y mujeres,
hablemos de la carne, hueso, piel, cerebro y pulmones,
hablemos de los pecados que cometemos por ser mortales,
hablemos del hígado, riñones y estómago,
y de las tripas y entrañas
y del alma perdida desde aquél día
y de los sueños...
y de los poderosos sueños
que a veces nos doblegan
y que nos hacen pensar
que podemos cambiar el mundo...
Hablemos de todo eso,
porque ya estamos hartos de hablar
de nuestras penas y miserias de esclavos.
Nadie recuerda el instante en que comenzó a existir, ni qué oscuridad precedió a la primera conciencia. La vida sucede sin pedir permiso, ...