MITCHELL (Pedro M. Martínez)

 

Mitchell

 



Un Reto. Tú el poeta. Tú el que firma. Tú el que escribe. El que lee. El que dicta. Él. O sea tú. No artista invitado. No primera figura. No. No solo. Todo. Amo. Dueño. No. Empujar. Desplazar. Tomar el lugar de. Ser el que. El poeta acaricia la semilla entre los dedos, planta, abona el jardín, riega, sujeta los brotes con cordeles de seda, escarda, poda, reparte pétalos por la blanca pared, pinta tiestos, mira al cielo, regala ramos de hortensias a los ateos eb la salida de la misa del domingo. Lloverá. El poeta vive en el húmedo destierro al otro lado del desierto. Ser tú el poeta. Suplantar. Matar al poeta. Hoy. El poema de hoy. (Carcajadas)

PERSONA A PUNTO DE CRUZAR LA CALLE (Irene Sánchez Carrón)


 

 

PERSONA A PUNTO DE CRUZAR LA CALLE

 

 Qué nostalgia infinita nos acecha
ahora que las ventanas sólo son
rectángulos vacíos de cristal y madera
contra la densa niebla de la tarde
y el otoño ha llegado
tras esa larga enfermedad que es el verano.
Qué pobre este ahorrar para luego
sin saber para cuándo,
y que las cosas ya no sean,
sólo sirvan,
y que se cierren puertas para siempre,
y marcharme
con lo que quise haber dicho entre los labios
y cruzar la avenida
cuando cambien a verde los semáforos.

 
Irene Sánchez Carrón

 

CATEDRALES (Pablo Casares)





CATEDRALES



Construimos nuestras vidas
con pequeñas ficciones,
miedos con los que somos
incapaces de reconciliarnos,
distancias con puntos de fuga infinitos
y frágiles andamios
cubiertos de apariencias.

Monumentales catedrales del fracaso
que levantamos cada mañana
con el pie izquierdo.


Pablo Casares


BOCA DEL CIELO (Pedro M. Martínez)

 

Boca del Cielo

 


Escarbo bajo el musgo para saber si aún están escondidos el anillo de plata y el relámpago, los ojos abiertos de la niña que fue y la mariposa en el pelo de Gretel.

Si es que sí habrá merecido la pena, si es que no, también.

Nado hacia el sur, me dejo llevar por la corriente, el vendedor de cocos me ve pasar y sonríe, seguro que  se pregunta quién será ese pálido extranjero solitario.

No quiero llegar, el camino es ir, el resto es un regreso, no quiero volver, voy.  

El italiano flaco saldrá de madrugada con fuel y panes, con una luz en la proa de la canoa, volverá con un fardo, con dos. Nadie sabe, todo el mundo lo sabe, nadie habla de ello.

La cocinera lee un libro en el que busca a Dios.

Al atardecer el matrimonio francés vestirá de punta en blanco a sus cuatro hijos y descalzos pisarán la espuma del Pacífico, recorrerán sus bordes justo hasta que el sol muera, volverán con risas, con las mejillas enrojecidas de libertad y tortugas escondiéndose de las gaviotas.

Amanece pasadas las seis, el sol se oculta pronto, el resto es  noche cerrada con pájaros ciegos, perros solitarios y una única luz al extremo del mundo, de ese mundo.

Estuve allí.

Y eso hace que me sienta muy feliz.

4 POEMAS de Hebe Solves

Fotografía de Aino Kannisto


LA REUNIÓN

La soledad altera el tiempo.
Ve cómo crece la esmeralda del pasto
y caminando, las piernas piensan.

Pero la mujer desmenuza la verdura
sobre la tabla de picar mientras la radio
da la señal de la media mañana.

Un hijo se desgaja como una naranja
en el frío de una casa cualquiera.
La soledad religa lo distante.


Ilustración de Valeria Petrone

ACHICAMIENTO DE LA TIERRA

Dicen que había petróleo pero no
lo encontraron. Antes había oro.
Ahora placton. Van a poner un
aeropuerto nuevo. Totus meus,
dice el señor y no encuentra nada
donde seguir siéndolo. La cara
del esclavo y del amo se mezclan
en la cama y se achica la Tierra.
Una multitud no disminuye
cuando ralea la sombra y el sol;
al contrario, somos más que antes
para sufrir y olvidar la niebla
de las ciudades. Sabemos, pero
la memoria nos ama y nos destruye.

de Desalojados, Editorial Botella al Mar, 1989



Fotografía de Lukasz Wierzbowski

POBLACIÓN

Hay en mi casa plantas indefensas
crecidas en la distracción.

      Hay panales de avispas
solidarias y cascarones blandos,
polillas que esperan nacer.

Hay una paloma demorada en el techo,
lechuza de la siesta y antena
      de plumas y pico.

      Y yo camino
arrastrando las palmas de las manos
por las aristas de los muebles,
las barandas, un imaginario balcón
que improvisa el domingo.

Somos una legión de seres sin destino
      dispersos los unos en los otros,
dibujados por la casualidad.

Somos lo que decimos: avispas.
polillas, cascarones, plantas, picos
de la siesta en los destellos de un vidrio.



Ilustración de Valeria Petrone

EL POEMA

Una mano en la otra
y en las dos un latido
que no se sabe
si viene de tu lado
o del mío.
De la misma manera
pasa con el poema.
Uno lo dice y el otro
diciéndolo se lo lleva.
Y no se sabe
de quién es
ni de dónde sale.

EL CIRCO




Cuando un día me dije...hasta aquí he llegado. Y hasta que otro día también me dije...hasta aquí he llegado. Y aún ahora y a estas alturas, me sigo diciendo...hasta aquí he llegado y no sé ni el como ni el porqué. Por tanto, seguimos llegando y eso supone seguir avanzando. Pero claro pasado el tiempo, eso supone avanzar hacia no sé sabe donde y porque con el tiempo todo se desgasta. Yo no he tocado fondo (de momento), ni me he rendido ante los pies de nadie, ni he rogado, ni suplicado de rodillas todo implorante...Bueno de esto último supongo que algo y porque a veces es muy difícil marcar la diferencia entre rogar o suplicar y pedir un favor a alguien y como sino no sé lo pidieras. En plan extremo, la diferencia es muy clara...pero en ésta vida no todo es tan extremo, ni tan superficial. Ojalá todo fuera a cara A y a cara B y si por aquí no es...pues será al revés y punto y pelota y no sé hable más del tema. Pero me temo que va a ser que no.

Pero planteémonos entonces la cosa desde otro ángulo...Por el mundo hay tanto payaso que se viste de persona, que en fin, que habría que preguntarse ¿de qué circo han salido?. Se me entiende mejor ¿verdad?. Circo y circo y circo y más puto circo de mierda. Y el otro día vi un circo montado en mi pueblo y me acuerdo de las sensaciones que tuve al verlo. Como vulgarmente se dice...se me cayeron los huevos al suelo.

Primero, porqué pensé en los pobres animales (el circo tenía pinta de tenerlos) y ese pensamiento casi me hundió del todo. Después pensé en los payasos de circo que siempre me dieron más pena que risa (pobres desgraciados). Después recordé el puto ambiente deprimente de los circos. Ambiente lleno de trajes coloridos y descoloridos, raídos y desteñidos. Ambiente con olor a humedades profundas mezcladas con olor a paja mojada en un sitio cerrado y mojado y todo bien aderezado, con unos ligeros toques de mierda de animal. Y aquella megafonía ensordecedora acompañada de la música más cutre y estridente que podía haber. Y los chistes de los payasos, que eran para sacar la metralleta y matarlos allí y en el acto, Y el pobre León todo desaliñado y despeluchado...Y el pobre Tigre deprimido que sólo era mirarle a los ojos y ponerte a llorar con él.

Y me acuerdo cuando yo era pequeño y a mi padre queriéndome llevar al circo. Hijo vamos al circo que éste es muy bueno...Y yo tenía que poner buena cara, pero por dentro ya era un puto flan lleno de angustia. ¿Qué si lo pasaba mal en el circo?. Mal no, mal era poco y lo pasaba de horrible para arriba. Primero y por lo que fuera que así lo quería mi padre, siempre me tocaba ver a los animales del circo en sus jaulas originales (quizá mi padre me llevaba hasta allí y para hacerme un hombre de pelo en pecho...pero la verdad es que no me acuerdo por lo que era).

Después entrábamos en el circo y como solían ser días lluviosos y fríos de otoño o de invierno, pues venían los escalofríos y el paisaje de la pista del circo era un verdadero lodazal de barro, mierda y agua revuelta. Y salía el presentador del llamado espectáculo y cogía el micrófono y aquello chirriaba como la naranja mecánica. Aparte de tener sus botas o zapatos o lo que fuera aquello que llevaban, metidas en el barro y hasta la altura del tobillo y más. A todo esto iba entrando un frío por el culo y los huevos que resultaba ser alucinante. Y los trapecistas que parecían un par de famélicos muertos de hambre columpiándose y como sino tuvieran otra cosa que hacer. Y de nuevo aparecían los payasos del circo y con los que nunca conseguí reírme con uno de sus chistes.

Al revés y como ya dije antes, me deprimían...Pero claro...no podía decirlo...y porque mi padre se iba a mosquear y un huevo, conmigo. Él me llevaba a ver el circo pensando que me iba a entusiasmar igual que a él. Y bueno y cuando empezaba el desfile de los pobres animalitos entonces era para ponerse a llorar sin más dilación. Lo único que recuerdo como un tiempo bueno dentro del circo, era el descanso del intermedio...pues como era una celebración (así se lo tomaba mi padre), siempre caía algo de esas cosas buenas que se llamaban pipas, caramelos, una bebida refrescante y un bocata de lo que fuera.

Claro que después venía la tortura de la segunda parte, pero creo que las cosas con el Estómago lleno, ya no se ven igual y por eso, la segunda parte era menos deprimente de lo que cabría esperar. Al final, acababa la función y yo estaba muerto y aterido de frío, pero no de hambre. Me acuerdo que mi padre siempre me preguntaba Javier...¿ Te gustó el circo?...y yo....pues claro Papá...pero otro día...¿porqué no vamos mejor al cine?. Pero no, a mi padre le gustaba el circo y a mi me tenía que gustar también y sí o sí...



























































Marian Viñas Santos y Maru Osuna Cerezo

NO HAY AMOR SIN DOLOR




Camino como pisando huevos recién paridos

de puntillas y en modo silencio,

despierto pero entre los laureles del pasado,

cuando me creía alguien

pero en realidad, era lo que soy ahora,

un pobre paria en busca de su zanahoria o quimera.


De los laureles he pasado al picor que tengo por dentro,

me escuece la vida y me arde y me quema,

yo pido intensidad y profundidad

y me dan las sobras de su comida,

yo pido paz y me traen guerra,

yo pido amor y me rompen en dos pedazos

y me parten justo por el espinazo

y entonces me veo en el espejo

y compruebo que no hay amor sin dolor.

OTOÑO

Menorca en otoño
 


Mi penas brotan con la primavera

en cambio, en el otoño

florecen las flores más íntimas de las cavernas y cuevas.


Dentro de ellas, 

tengo un jardín hecho de ramas, hojas de olivo y rastrojos varios,

y en el medio de todo, mantengo algún cultivo de algo,

aunque en otoño apenas crece nada,

en tal caso decrece y se encoge

y todo vuelve a su nido original.


En otoño crece el musgo verde y las setas

mientras las castañas caen al suelo,

y a las hojas les da por volar

y eso hacen,

hacen surf sobre olas de aire y viento.


Otoño y no hago rima...

pero me falta muy poco,

y también iba a decir,

que en otoño me enamoré por primera vez,

pero sería una vil mentira.


Uno cosa es que esté enamorado del otoño

y otra es querer pensar

que los principales acontecimientos de mi vida

ocurrieron todos en otoño.


Y claro, tenía que volver la rima

(ya dije antes, que faltaba poco)

y en otoño me enamoré por primera vez de tu coño.

NOVENO CORO (Jack Kerouac)


 NOVENO CORO

 

 

Estamos suspendidos sobre el abismo

de azul —

En él solo hay incontables

mundos sin fin

Más numerosos incluso (¡& qué cantidad

de seres!)

Que todas las piedras partidas

Y convertidas en pedruscos

De aquel rocoso costillar

Que se extiende desde Alaska,

Nones, de las cimas Aleutianas,

Y baja por estas Altas Cascadas

Atravesando California & Ensenada,

Baja, a través del Alto Tepic, baja

Hasta Tehuantepec, baja,

El costillar, hasta Guatemala & sigue,

Por Colombia, Andes, hasta el Alto

Confín chileno & Tierra

del Fuego

Oh yoi    yoi

Y da vuelta hasta Siberia —

En otras palabras, & todos los granos

de arena que componen

Una piedra, y todos los granos

de materia atómica incluidos dentro,

Más mundos que todos esos

en el vacío mar azul

En el que colgamos, cabeza abajo,

— Demasiado para ser real

 

 

 

Jack Kerouac

Desolation blues y otros poemas

NO, NO ME ABRACES EN TIEMPOS DE PANDEMIA


No, no me abraces en tiempos de pandemia,

ni me pretendas dar uno o dos besos...


Dicen que se avecinan cambios en nuestras costumbres

y sin besos, abrazos y contacto 

no sé como se puede seguir viviendo...


En tal caso, se pueden aplazar

y eso es lo que estamos haciendo

aplazando, aplazando y aplazando sin parar

y esperando que algún día

podamos volver a sentir calor humano

y tus dedos tocando mi piel,

y tus labios comiéndome la oreja y el cuello,

y mi pecho rozando tus pezones

y una mano mía deslizándose por tu culo

y tocando sexo

y comiendo sexo,

y atragantándote de sexo.

HABLEMOS DE TODO ESO

 


En cambio de hablar de dios o de los dioses,

hablemos de los hombres y mujeres,

hablemos de la carne, hueso, piel, cerebro y pulmones,

hablemos de los pecados que cometemos por ser mortales,

hablemos del hígado, riñones y estómago,

y de las tripas y entrañas

y del alma perdida desde aquél día

y de los sueños...

y de los poderosos sueños

que a veces nos doblegan

y que nos hacen pensar

que podemos cambiar el mundo...


Hablemos de todo eso,

porque ya estamos hartos de hablar

de nuestras penas y miserias de esclavos.

LORENA LARRAÑAGA

  Nadie recuerda el instante en que comenzó a existir, ni qué oscuridad precedió a la primera conciencia. La vida sucede sin pedir permiso, ...