JAMÁS ATRAVESARÉ EL AGUA
Jamás atravesaré el agua
con mis partículas y átomos destrozados,
tendré que atravesarla entero y no disoluto,
sólido como el cemento recién secado,
contundente de dedos y pensamientos
y obcecado en llegar al otro lado.
Jamás atravesaré el agua
en mi estado gaseoso y etéreo,
necesitaré un cuerpo de carne y hueso,
unos fuertes dientes
y un desarrollo mental inteligente
que elabore un plan de como atravesar el agua.
.
SUÉÑAME QUE ME HACE FALTA
Suéñame que me hace falta
suéñame y duerme entre mis sábanas
AYÚDAME
Ayúdame a que corra el aire
a que ese hilo de voz se convierte en trueno,
a que me humilles si antes no me habías humillado,
a que me desangres con el corazón partido
y con el alma desgarrada en mil pedazos...
Ayúdame a darme muerte,
a asesinarme y ultrajarme,
a decir no cuando es no
y sí, cuando es afirmativo
y no me calles
no dejes que me calle nunca
por lo menos déjame hablar en susurros,
igual que hacías tú conmigo.
NADIE CON ESE NOMBRE (David González)
NADIE CON ESE NOMBRE
este es mi hijo
le decías a las camareras
de los chigres en los que parabas.
este es mi hijo
le decías a tus amigos y conocidos,
este es mi hijo
y en algunas ocasiones añadías:
bueno, hijo mío no sé si lo es,
lo único que os puedo decir seguro
es que nació en casa
este es mi hijo
estabas orgulloso de mí,
ahora lo sé,
muy orgulloso,
pero nunca pronunciaste mi nombre de pila,
padre,
nunca lo pronunciaste.
me llamo david.
david gonzález.
David González
LAS COSAS POR SU NOMBRE (David González)
LAS COSAS POR SU NOMBRE
en primer lugar
y ya desde el principio
y por espacio de años y años
y venga años
procedieron a llenar
mi cabeza
de pájaros
que razonan encerrados
en jaulas
aprendiendo a hablar
pájaros, sí
cientos y miles y cientos
de miles
de pájaros
de todas las especies
habidas y por haber
(algunas
ya extintas)
y después
más adelante
cuando ya ni siquiera tenía
migas de pan que echarles
me pusieron en las manos
una cartuchera
y una escopeta de caza
a esto
la sociedad lo tachará
de suicidio
yo prefiero
darle otro nombre,
su verdadero nombre:
asesinato
David González
MAR DE INVIERNO (Carlos Javier Morales)
MAR DE INVIERNO
ERA a primera hora de la tarde,
en medio del silencio de la siesta.
Yo daba mi paseo de los sábados
frente al mar invernal de nuestro pueblo.
En la roca más alta
un hombre de mi edad (¿o era más joven?)
comía ante la furia de las olas,
mirando al mar, mirando lo imposible.
Yo no lo conocía,
pero sentí la urgencia de advertirle
que era muy peligroso ¡una locura!,
bañarse en esas aguas.
Las olas estallaban con crudeza
bajo sus pies. Las olas le avisaban
de que el mundo, la vida,
terminan allí mismo.
El hombre dio un bocado
cubierto por la espuma de la ola más alta
y más violenta.
Con sus dos manos se cubrió la cara:
no sé si era la espuma o eran lágrimas
lo que quiso secarse.
Quise ofrecerle ayuda y otra ola
lo mojó por completo.
Pero él siguió sentado sobre la misma roca
y lo dejé allí solo.
MI MADRE
Mi madre era de educación espartana.
Ducha en agua frío en pleno invierno gallego.
Con su pequeña estufa de gas butano
que encendía un solo rato al día
y que le duraba casi todo el año.
Frío no pasaba porque se ponía encima
un buen puñado de mantas,
pero asomar una manita de entre las capas
tenía delito y tenía castigo.
Te podías quedar tieso y aterido de humedad y frío.
Su pasión era su jardín minimalista,
cuatro flores y cuatro hectáreas de césped,
a los flores que le fueran dando
(aunque ella nunca lo reconoció)
y en cambio al césped había que mantenerlo
perfectamente cortado y a ras del suelo.
En otra cosa no,
pero en máquina de cortar césped se dejaba medio sueldo.
Mi madre era espartana salvo cuando se ponía a cortar el césped.
LORENA LARRAÑAGA
Nadie recuerda el instante en que comenzó a existir, ni qué oscuridad precedió a la primera conciencia. La vida sucede sin pedir permiso, ...
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...









