"300"

Si "300" se llama una película que versa sobre unos aguerridos gladiadores ( burro, más que burro, eran 300 espartanos) pues yo me daría en éste momento 300 cabezazos contra la mesa en la que escribo o contra el mismo ordenador y en honor a mi desespero. La maldita desesperación o la desesperación maldita, la misma que me pone carioco y a veces esquizofrénico y sino fuera porque tengo la espada de Damócles encima de mi cuello y por eso de que me vuelvan a encerrar en el loquero, me tengo que controlar o hacer que me controlo.

Ya sabéis lo que es y es el hacerse el prudente, el buena persona, el tío cojonudo, el siempre sonriente, el tío amable y siempre complaciente, en fin, hacer que ejerzo de bonachón  imbécil. Porque la verdad si yo no tuviera antecedentes loqueros, hoy me rebelaría contra el mundo y quemaría los pilares de la Tierra. Vamos que estoy rebelde sin causa,  y si hace falta tener una causa, se busca y asunto arreglado. Hay un millón de causas para rebelarse, se busca en Google la que más te gusta, la copias y la pegas. ¡Así de sencillo!.

Aunque no sé si es mejor salir a la calle y al primero que pase, arrearle 300 hostias en su puta cara y hasta que quede tan deforme como la de la muñeca diabólica. 300 hostias sin descanso, 300 hostias sin coger aire, 300 hostiones frescos y jugosones. Lo siento, pero cuando me coge la vena agresiva, se me hincha la yugular, los ojos se me salen de las cuencas, los incisivos se afilan y crecen y todo mi cuerpo se llena de pelos largos y feos...

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