COSAS QUE PASABAN
Yo fuí de esas pocas personas que saqué mi carnet de conduucir a una edad cuando menos que madura, exactamente creo que tendría 32 años o un poco más o sea que me quedo entre los 32 a los 35 años. Mi padre nunca tuvo coche, se negaba a conducir, supongo que por miedo o porque simplemente no le gustaba conducir y punto. Por tanto nunca recibí su apoyo moral ni monetario y cuando le sacaba el tema siempre concluía con una frase bastante justa y categórica: "cuando trabajas y ganes tu sueldo, ya podrás pagar y sacar tu carnet de conducir". Y así fue y mientras estaba estudiando medicina nunca me atreví a volverle a sacar el susodicho tema. Tuvieron que pasar los años universitarios y unos pocos años más, para reunir algo de pasta con mi sueldo y con la idea de sacerme el carnet de conducir y de comprarme un coche de segunda mano. Pues nada, que dado que soy como soy, primero compré un coche, un coche precioso por cierto y lo primero que hice con él, fue aprender a conducir . Y nos íbamos un amigo y yo a un descampado que había cerca del pueblo y allí venga a dar vueltas y más vueltas y hasta que nos aburríamos de dar tantas vueltas. Era un buen amigo, mejor persona y un magnífico compañero de fatigas y alegrías. O sea que gracias a él y a su santa paciencia, yo pude sacarme el carnet de conducir.
Después de esas prácticas de coche, nos íbamos juntos al pub del pueblo (al único que había) y allí, los dos nos poníamos morados y ciegos. Y de vez en cuando caía una raya en nuestras narices y entonces, aún prolongábamos la fiesta un poco más. Yo de aquellas aún tenía novia y que fuera o no a casa y para estar con ella, era una verdadera quimera y porque el interés y el cariño que uno tenía por el otro, estaba en plena fase de decadencia. De todas formas la mayoría de las veces, intentaba dejarle un recado de que no iba y que me quedaba con mis amigos del pueblo en el mismo pub de siempre. Ella hacía lo mismo, cuando era al revés y por tanto en este aspecto no había ninguna discusión entre los dos. Yo creo que la cosa de avisarnos, en realidad era por mantener algo las formas y además y hablo en mi caso, también era por así hacerme creer que tenía algo estable y esa falsa estabilidad, me daba algo de seguridad. De aquellas, el simple hecho de tener novia era una de las patas de mi banco vital y para mantenerme un tanto estable. Así me engañaba yo de aquellas. Aunque siendo sincero del todo, yo sabía que las cosas estaban así, así de mal, me refiero y yo lo sabía, que cualquier día de esos, ella me iba a dejar a mí o yo a ella.
El caso, es que me quedaba con mis amigotes en el pub del pueblo y allí bebíamos como cosacos y como todos nos conocíamos de tantas veces que habíamos estado juntos y conocíamos perfectamente los puntos fuertes y débiles que tenía cada uno, pues pasaba que un día le tocaba a uno ser la diana de los demás y la siguiente vez, le tocaría a otro. En cierta medida, íbamos rotando, aunque en realidad, siempre había alguno al que le tocaba muchas veces más, así como había otros que más o menos se iban librando y yo creo, que fuí uno de estos últimos. Y entre broma y broma siempre surgía uno con su tema montemático (que siempre era el mismo), que si el fútbol que si el Madrid o el Barcelona, que si fulanito está lesionado y nosotros vamos a ganarlo todo y vosotros nada de nada y hasta que todos a su alrededor dejaban a los dos elementos discutiendo sobre un tema sobre el que estábamos hasta los huevos y cuando se daban cuenta, no tenían a nadie a su alrededor. Se intentaba delimitar ciertos temas, pero hay que entender que un pequeño pueblo de Costa da Morte, no había demasiados temas para hablar.
Y mañana va a llover y porque mañana me quiero ir a pescar y le preguntaba otro y ¿desde la costa o vas en barco? y a sabiendas de lo que iba a contestar y porque toda su vida fue a pescar en barco...Pero es que de algo había que hablar y aunque te supieras de memoria lo que cada uno iba a decir u opinar. Y salía otro por peteneras y le decía al dueño del pub (que más o menos, también era de nuestra edad) y no tienes mejor música que poner que este muermo de mierda y el dueño le contestaba ¿y cuál quieres que te ponga?. Pues no sé, pero algo que suene mejor que esta marcha fúnebre. Y mientras tanto desfilaban las cervezas y alguna otra copa que lógicamente te emborrachaba más rápidamente. Y cuando ya estábamos ciegos como piojos nos íbamos despidiendo y con un "boas noites" susurrado y apenas audible y para que no se notara demasiado que ya ni podías hablar. Y afuera hacía un frío del carajo y llovía como siempre o sea, todo el tiempo y sin carnet de conducir y borracho como iba, estaba descartado volver a casa conduciendo y que remedio me quedaba que volver andando aterido y muerto de frío, empapado de arriba abajo y con unas ganas inmensas de calentarme en mi estufa de leña.
Llegaba a casa en un estado lamentable y yo deseaba que mi novia estuviera durmiendo en la cama, pero no y se había quedado dormida viendo una peli y por tanto estaba en el sofá al lado de la estufa y cuando pudo mirarme a la cara me dijo: ¡Joder que mala pinta tienes! y volvió a cerrar los ojos y a continuacion se levantaba y se iba como un zombi a la cama. Y yo pensando, menuda resaca tendré mañana y además, tendré que madrugar y porque tengo que pasar consulta en el Centro de Salud y en ese espacio de tiempo me entraba una especie de vértigo insondable que por lo menos, me ayudaba a dormir. Y así me quedaba dormido en compañía de mi hermosa y querida estufa de leña. No sé que haré (eso lo digo ahora) cuando me dejen sin estufa de leña o sin la compañía de una simple chimenea y lo digo, porque más tarde o más temprano, llegará ese momento.
NO ESPERES MÁS DE MÍ...
No esperes más de mí
he dado todo lo que pude dar y más
he soñado contigo millones de veces
he estado en tu cama bajo las mismas sábanas
he tocado tu piel incandescente y me adherí a ella como un
imán
y en realidad, fundé una capa más de tu piel.
Te dije cosas preciosas al oído
y mientras te daba un beso en las pestañas
una de mis manos
se deslizaba por la suave piel de tus nalgas
y allí se quedaba durante un largo rato,
porque el placer era tan inmenso
que pensaba que tu piel era de recién nacido
y sabiendo que si bajaba un poco más
estaba un pozo celestial presidido por un hermoso clítoris
y cuantas veces te lo había acariciado todo en esas largas
noches de invierno
y cuantas veces me había despertado a medianoche
esperando que todo fuera verdad
y tras beber un poco de esa realidad
me obligaba a volver a mi anterior sueño
pero era un esfuerzo inútil
y es más
a cada intento más me desvelaba
acudían a mi cabeza los pros y los contras
yo, por un lado te quería y mucho
por otro lado, no quería a atarme a nadie
ni depender de nadie en concreto
ni ser novio ni marido de nadie
ni que me presentaras a tus hijos
ni a tus mejores amigos
ni ser un ejemplo para nadie...
y entonces me reafirmaba en mis conviciones
pero siempre dejando la puerta entreabierta
y por si acaso venías.
TENGO LA PANTALLA EN BLANCO
Tengo la pantalla en blanco
esperando a que escriba algo.
Tengo mi estufa de leña vacía
esperando a que llegue el frío,
todo lo demás cumple las condiciones:
el otoño de tardes cortas y noches largas,
el cielo encapotado durante todo el día,
las hojas caídas a millares sobre el suelo húmedo
el aire del norte tirando a suave
y unas inmensas ganas de que la casa huela a leña quemada.
Y por una vez no me voy a precipitar
y voy a esperar a que el frío se cuele dentro de ésta casa,
ya me he precipitado toda mi vida
decretando el otoño antes de tiempo
y porque me podían las ganas
y convertía al ansia en mi factor vital dominante.
Y lo que pido yo en otoño,
es todo lo contrario
pido paz y concordia
serenidad y justicia
y eliminar todo lo malo de mi cerebro
y así dejar sitio
para que entre lo bueno.
LA LUNA...
OTRA DEL VIAJE A PORTUGAL
De mi viaje de hace más o menos un mes a Portugal, ya comenté alguna cosa y en resumen me sigue encantando Lisboa, aunque como le ha pasado a otras grandes ciudades, está vaciada de portugueses y que su centro histórico está plagado de viajeros turistas que van a durar unos días y para que a su vez, vengan otros que harán lo mismo que los anteriores y saturarán de forma total los puntos neurálgicos de esa hermosa ciudad. Y claro que nosotros éramos parte de esa manada invasiva, pero que lo reconozca no significa y para nada, que no piense que no haya que hacer un cambio de arriba abajo (hacer un cambio estructural). Habrá que pensar algo que de una alternativa a los pisos turísticos y porque vaciar una ciudad de sus propios habitantes, no es la solución de nada, salvo claro está para los bolsillos de las multinacionales propietarias. Y a las que les importa una puta mierda en que están convirtiendo esa ciudad. El ciudadano de ahora, sólo va a estar unos días y no va a participar en ningún cambio estructural de esa ciudad. Habrá algún alto directivo que diga...¿Lisboa?, ¿donde coño está?. Y a mí que me importa que sean de aquí o de allá y a mí lo único que me preocupa, es que den resultados económicos y lo demás, me importa una puta mierda.
También fuímos a Sintra que está muy cerca de Lisboa y aquello parecía una procesión de semana santa en pleno centro de Sevilla. Y eso que estábamos en Octubre y que al estar en pleno o a principos de otoño, suponíamos que los guiris estarían desaparecidos. Pero no señor, Sintra estaba hasta los topes y con las terrazas completamente desbordadas. Comimos lo mejor que pudimos allí y por la tarde quisimos visitar el "Palacio da pena", que personalmente y por esta vez, no pude visitar (ya lo había visto y visitado hacía mucho tiempo), pero es que ahora es mi propia circulación sanguínea la que manda sobre mí y llegué hasta el palacio, pero el dolor que tenían mis piernas y debido a mi claudicación intermitente, me estaba avisando que no podía proseguir. Simplemente esperé a que vinieran los demás a la entrada del palacio y nos fuímos en busca de una casa alquilada en Coimbra.
Me gustó Coimbra y creo que me gustó de esa manera, por ser una ciudad universitaria y que ya no eran los guiris los que dominaban el ambiente ciudadano. Había guiris pero no tantos y además no era una ciudad llena de puntos neurálgicos para ellos. Me pareció una ciudad bastante anodina y que lo único que destacaba sobre lo demás, era su preciosa ciudad universitaria: su antigua biblioteca, sus capillas, sus maravillosas salas de reuniones de rectores, decanos y profesores, sus espacios para pasear, pensar, decidir y de aislarse de los ruídos exteriores. Aunque es verdad, que siempre me pareció un exceso de ostentación el vivir o trabajar en medio de tanto lujo, Pero me lo pareció en la universidad de Coimbra, como también me lo pareció cuando estudiaba en Santiago y por fotos y por lo me contaron, también pasaba que había ese nivel de lujo en otras universidades.
LO BUENO DE LA VIDA
Monetizar el vacío. JUAN JOSÉ MILLÁS
IVÁN REDONDO
DE VUELTA EN CASA
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Tengo escamas en los dedos de tanto nadar a contracorriente. Tengo telarañas en el techo por tanto pensar y que algún día tendré que limpiar...





