Karmelo C. Iribarren


 Mi mujer y mi hija,
estas paredes y estos libros,
un puñado de amigos
que me quieren
–y a los que quiero de verdad–,
las olas del cantábrico
en septiembre,
tres bares, cuatro
con el garito de la playa.
Aunque sé que me dejo
algunas cosas, puedo decir
que, de ser algo, ésa es mi patria.
Lo demás son historias.


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