Que nada duele tanto
como la impotencia de la mañana
y de nuevo te ves vencido y doblegado ante una nueva derrota
te sientes sometido y humillado
con tus esperanzas rotas
y ya no vale, lo voy hacer mañana
porque a éstas altura, ya no me lo creo
y de que me sirve aplazarlo para mañana
cuando lo pude hacer hoy
y como hoy tampoco lo hice
de ahí viene tanto dolor.
Y una vez localizado ese dolor
o sea de donde viene, porqué se ha producido,
que es lo que quiere y que es lo que me pide a cambio,
pues en teoría el tema sería fácil de resolver
pero en realidad no pasa eso
y porque algo pasa dentro de mi cabeza
que no soy capaz de entender
algo me falla, algo se ha estropeado,
algo no funciona y algo me está haciendo daño
y ya quisiera yo
saber, entender y actuar
y sin más historias
ponerse a funcionar
y hacer lo que uno tiene que hacer
y ser y hacerme persona
y seguir haciendo
y hacerme más persona
y no dejarme dominar
por mi propia autocomplacencia compasiva
que poco a poco
sé que me está matando
y como un día de estos no espabile
y ponga manos a la obra, pero de verdad
no sé muy bien que pasará conmigo
si me declararé como vencido
o de nuevo me levantaré contra mi propia impotencia.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde
y por una vez voy hacer caso a una frase
y aunque ahora me sienta derrotado
espero que la esperanza siga conmigo
y por eso me acabo diciendo
sino fue hoy, será mañana.

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